bel tinensa benifassa

 

El caminante observador que recorra estas tierras de la Tinença de Benifassà y Rossell, de inmediato comprobará como el clima y el relieve de estas comarcas han condicionado su actividad agrícola.

Los bancales ganados a la montaña reflejan un combate permanente de sus pobladores contra un entorno hostil. Los elementos arquitectónicos que el hombre ha ido creando para satisfacer sus necesidades se encuentran por todas partes, siendo la construcción en piedra seca el elemento más singular de estas tierras: paredes y márgenes realizados con enorme esfuerzo y destreza, barracas de curolla, masías y otros elementos destinados al aprovechamiento del agua escasa.

Las barracas de "curolla"

En el término de Rossell supone una especificidad a destacar la gran acumulación de barracas de “curolla”, que supera las 200 unidades.

Parece que la datación de dichas edificaciones es moderna: difícilmente se pueden encontrar barracas anteriores a la segunda mitad del siglo XIX. Pero es indudable que estas construcciones responden a una técnica arquitectónica antigua, que utiliza los materiales del territorio para resolver las necesidades de vivienda ocasional de una población abocada a la explotación agraria. Para su construcción se utilizaba piedra plana (losas) directamente sobre el terreno o sobre una superficie de roca. A partir de los dos metros de altura suele comenzar la bóveda interior. La “curolla” propiamente dicha está formada por las hiladas superiores y presenta formas planas o cónicas.

Fotogalería de barracas de curolla del término de Rossell realizada por Albert Rot.

Mas de N'Insa. Tinença de Benifassà.Las masías (“masos”) y los molinos.

Las masías son pequeñas poblaciones tradicionales destinadas a la agricultura y la ganadería que nos dan una muestra de cómo estaba organizada antiguamente la economía de estas comarcas. Hoy en día la mayoría se encuentran deshabitadas o, en el mejor de los casos, acogen puntualmente a sus propietarios.

Es de destacar la gran integración que hay entre estas construcciones y el entorno geográfico y climático, pero también económico y social. Se trata de asentamientos que aprovechan los desniveles naturales y que poseen una gran estabilidad térmica en su interior, independientemente de la estación del año. En definitiva, una técnica arquitectónica que se fundamentaba en una filosofía claramente pragmática, en detrimento de unos intereses estéticos poco desarrollados.

Cuando se encuentran al lado del río, las masías reciben el nombre de molinos y presentan como novedad el aprovechamiento energético del agua. Se utilizaban como central eléctrica, molino de aceite, molino de harina o incluso como fábrica de papel.

En el término de Rossell encontramos dos ejemplos excelentes de este tipos de construcciones:

Molí Hospital. Rossell.El Molino d’en Guiot. Asentamiento ubicado en la partida dels Horts a una distancia aproximada de 1,5 km de les Cases del Riu. Se puede acceder a través de un camino asfaltado que pasa por delante de una fábrica de muebles , o bien llegando al Molino de Abella cruzando por un puente de madera.

El Molino del Hospital. A una distancia aproximada de 7 km de Rossell y 2 km de la Sénia, este molino da nombre a la partida en la que se encuentra. El mas consta de cinco viviendas, una cuadra y un corral. En esta edificación hay una magnífica capilla el patrón es San José. En el comedor y la sala grande, también se pueden encontrar varios murales pictóricos.

El lector interesado encontrará en la publicación “Els masos de Rossell”, del Grup d’Estudis “Rossell, 750 Aniversari”, una información exhaustiva sobre estas edificaciones.